El Incremento al Salario con AMLO: ¿Un Aumento Real o de “Papel”?

Investigadores advierten que el incremento de dos dígitos al salario mínimo bajo la administración de AMLO no compensó la pérdida del poder adquisitivo debido a la inflación.

A pesar del aumento salarial, la mayoría de la población sigue enfrentando dificultades económicas debido a la alta inflación y la pobreza laboral persistente.

Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, uno de los temas más debatidos ha sido el incremento salarial. Aunque los aumentos al salario mínimo han sido promovidos como un avance significativo en la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores, diversos investigadores y analistas económicos han cuestionado si este aumento ha sido realmente efectivo para combatir la pobreza laboral en México. A lo largo de su administración, AMLO implementó cinco incrementos al salario mínimo, alcanzando un aumento acumulado de 110%. Sin embargo, el Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la Facultad de Economía de la UNAM ha señalado que este incremento no ha logrado compensar el impacto de la histórica inflación y que, para millones de mexicanos, el aumento ha sido insuficiente para satisfacer sus necesidades básicas.

La realidad es que, pese a los esfuerzos del gobierno para mejorar las condiciones salariales, el poder adquisitivo de los trabajadores mexicanos sigue siendo limitado. El CAM advierte que, aunque el Banco Mundial ha validado que más de 9 millones de personas han salido de la pobreza multidimensional gracias a programas sociales y transferencias directas, la pobreza laboral ha seguido aumentando. La pobreza laboral se define como la incapacidad de adquirir los alimentos necesarios para una persona o una familia, aun cuando se cuenta con un empleo formal. En 2018, al inicio del gobierno de AMLO, alrededor de 39.5 millones de personas en México vivían en esta condición, lo que representaba un gran desafío para el país. En 2024, poco antes del cierre del sexenio, esa cifra había aumentado a 43.5 millones, lo que significa que 4 millones más de mexicanos no pueden cubrir sus necesidades alimentarias a pesar de tener trabajo.

El aumento al salario mínimo, por tanto, ha sido calificado por los analistas como un “aumento de papel”. En palabras de los investigadores del CAM, “la pobreza es indiferente a los incrementos de papel al salario mínimo”. A lo largo de la administración de López Obrador, el salario mínimo ha pasado de $1,869.9 pesos mensuales en 2012 a $7,467.9 pesos mensuales en 2024. Sin embargo, el precio de la canasta básica en ese mismo periodo ha aumentado de $6,053.78 pesos a $14,590.8 pesos, lo que significa que, con el salario mínimo, solo se puede adquirir el 51.2% de una canasta básica. Este desajuste entre el ingreso y el costo de vida ha sido una de las principales críticas de los investigadores y economistas.

A pesar de los incrementos salariales, los mexicanos continúan enfrentando dificultades para cubrir sus necesidades básicas. El CAM señala que, aunque la economía mexicana ha mostrado signos de recuperación tras la pandemia, como el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) y la recuperación del empleo, esto no ha sido suficiente para mejorar el bienestar de la población en términos reales. Los niveles de inflación han sido uno de los factores más problemáticos para la administración de AMLO, ya que han reducido el impacto positivo de los aumentos salariales.

Además, la crítica se extiende a las condiciones laborales en general. El informe del CAM destaca que tres cuartas partes de la población ocupada se encuentran en condiciones de pobreza extrema, lo que significa que, aunque tienen trabajo, no pueden cubrir los costos de alimentación, vivienda, vestido, transporte y otros servicios esenciales. Esto contradice uno de los principales objetivos del artículo 123 de la Constitución, que establece que el salario mínimo debe ser suficiente para satisfacer las necesidades materiales, sociales y culturales de una familia, además de cubrir la educación obligatoria de los hijos. Según los investigadores del CAM, mantener el salario mínimo en niveles tan bajos representa una violación de los derechos de la clase trabajadora y refleja un desinterés de la clase política en la mejora de las condiciones laborales.

Una de las propuestas que ha surgido para intentar paliar esta situación es la reforma para establecer una jornada laboral de 40 horas. Esta medida, impulsada por algunos sectores del gobierno y sindicatos, tiene como objetivo mejorar las condiciones de vida de los trabajadores reduciendo las horas de trabajo sin afectar el salario. Sin embargo, la propuesta ha generado controversia. Por un lado, el líder de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), Pedro Haces, se ha manifestado en contra de esta reforma, argumentando que podría generar inflación. Por otro lado, el economista en jefe de BBVA México, Carlos Serrano, ha asegurado que una jornada de 40 horas no representa un riesgo inflacionario.

El análisis del CAM también destaca que, aunque el gobierno de López Obrador ha intentado recuperar el poder adquisitivo del salario mínimo, los resultados son limitados. En 1987, el poder adquisitivo del salario mínimo era 80.8% menor que en 2024. Aunque los incrementos salariales han sido significativos en términos numéricos, los trabajadores mexicanos aún no pueden cubrir todas sus necesidades básicas. Actualmente, solo pueden adquirir el 51.2% de una canasta alimenticia recomendable (CAR), lo que deja a la mayoría de las familias mexicanas sin la posibilidad de acceder a servicios de calidad como vivienda, salud, educación, vestido, y transporte.

Aunque el gobierno de López Obrador implementó incrementos históricos al salario mínimo, el aumento en los precios de bienes y servicios esenciales, junto con la persistencia de la pobreza laboral, ha limitado el impacto de estas medidas. Los investigadores del CAM concluyen que, mientras no se implementen políticas estructurales que aborden el costo de vida y las condiciones laborales de fondo, los aumentos salariales seguirán siendo insuficientes para mejorar el bienestar de los trabajadores mexicanos.

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