¿Qué Hacer Si No Retuviste Impuestos? Soluciones Para No Perder Tu Deducción

Si al realizar un pago se omitió la retención de impuestos, tu deducción puede verse comprometida. Te explicamos cómo solucionarlo de forma legal.

No hacer una retención fiscal puede ser un error común, pero existen mecanismos para corregirlo.

Cuando se realiza un pago por servicios, sobre todo a personas físicas, es necesario retener los impuestos correspondientes y reportarlos al Servicio de Administración Tributaria (SAT). Esta es una condición indispensable para poder hacer deducible ese gasto. Sin embargo, puede ocurrir que por desconocimiento o descuido no se haya hecho la retención. En esos casos, el gasto corre el riesgo de no ser deducible, lo que puede tener consecuencias fiscales importantes. Afortunadamente, hay formas de corregirlo.

Una primera alternativa es cancelar el comprobante fiscal original y emitir uno nuevo que incluya correctamente la retención. Para ello, el proveedor deberá devolver el monto pagado y generar una nueva factura con el desglose correcto. Esta es la opción más clara y ordenada, ya que refleja toda la operación fiscalmente como si se hubiera hecho bien desde el principio.

Si por alguna razón no es posible cancelar el CFDI, existe la posibilidad de emitir una constancia de retención. Este documento debe cumplir con los requisitos fiscales y debe integrarse adecuadamente en la contabilidad del contribuyente. Aunque el CFDI original no contenga la retención, esta constancia puede funcionar como prueba válida ante el SAT.

La tercera opción consiste en solicitar al proveedor un comprobante de que ya pagó los impuestos correspondientes. Esto aplica cuando el proveedor sí cumplió con sus obligaciones fiscales aunque el pagador no haya hecho la retención. Esta evidencia puede respaldar la deducción, aunque no haya existido una retención formal en el momento del pago.

Es importante revisar las operaciones realizadas con proveedores personas físicas, en especial en casos de honorarios, arrendamiento o comisiones. Identificar a tiempo cualquier omisión permite corregirla antes de que genere multas, recargos o la pérdida de la deducción.

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