Aranceles de EE.UU. en 2025: Riesgos Comerciales, Cronología y Costos Globales

Las nuevas tarifas arancelarias impulsadas por la administración Trump transforman el comercio global y elevan los riesgos económicos.

Las tarifas comerciales anunciadas en EE.UU. para 2025 podrían provocar inflación, represalias internacionales y frenar inversiones.

Desde febrero de 2025, los anuncios del gobierno estadounidense sobre la imposición de nuevos aranceles han encendido las alertas en el comercio internacional. Esta estrategia, impulsada por la administración de Donald Trump, busca reducir la dependencia de bienes importados, especialmente en sectores considerados estratégicos, fortalecer la producción nacional y corregir desequilibrios comerciales con países como México, Canadá y China. Además de sus fines económicos, estas medidas se relacionan con objetivos políticos como el control migratorio y la lucha contra el fentanilo.

Los aranceles son impuestos aplicados a las importaciones y, aunque representan una fuente de ingresos, también actúan como barreras comerciales. Su incremento puede beneficiar a sectores locales, pero también distorsiona la eficiencia económica, afecta la competencia, eleva precios y suele desencadenar represalias comerciales. Tal es el caso de Canadá y China, que ya evalúan medidas de retaliación.

De acuerdo con el U.S. Department of Treasury, EE.UU. recaudó miles de millones de dólares por concepto de aranceles en 2023. Según el U.S. Census Bureau, en 2024 el país importó bienes por varios billones de dólares, de los cuales el 42% provino de México, China y Canadá.

Según el Peterson Institute for International Economics, los nuevos aranceles podrían representar un costo de hasta 1,200 dólares por hogar estadounidense en 2025, reflejando el impacto inflacionario en productos y servicios.

Además de afectar a los exportadores y consumidores, la incertidumbre jurídica generada por cambios constantes —como anuncios sin orden ejecutiva, investigaciones abiertas o cancelaciones previas— ralentiza decisiones de inversión e impide una planeación empresarial estable.

Cronología de acciones de la política comercial:

01 de febrero: EE.UU. impone un arancel del 25 % a productos de México y Canadá, excepto energéticos canadienses (10 %). China recibe un arancel adicional del 10 %, que sube al 20 % en marzo. Se incluyen aranceles al acero y aluminio con una tasa del 25 %.

25 de febrero: Se inicia una investigación para determinar si las importaciones de cobre y derivados representan un riesgo para la seguridad nacional, lo cual podría justificar nuevos aranceles.

01 de marzo: Se ordena una investigación sobre las importaciones de madera y sus derivados, enfocándose en la competencia extranjera y la capacidad productiva nacional.

03 de marzo: Se anuncian aranceles a productos agrícolas a partir del 2 de abril, como medida para fomentar la producción local. Aún no se ha formalizado mediante orden ejecutiva.

05 de marzo: El presidente decide retrasar los aranceles del 25 % sobre autos de México y Canadá. El 6 de marzo amplía esta tregua a todos los productos bajo el T-MEC, vigente hasta el 2 de abril.

Repercusiones en México y América Latina:

Las medidas de Trump podrían tener efectos significativos para países como México y Perú, principales exportadores hacia EE.UU. En el caso de México, el impacto se daría especialmente en los sectores automotriz, electrónico, maquinaria y agroindustria. La dependencia del mercado estadounidense, pese a los esfuerzos de diversificación comercial, sigue siendo considerable.

El Plan México impulsado por el gobierno de Claudia Sheinbaum busca enfrentar este entorno mediante diplomacia económica, sustitución de importaciones asiáticas y estrategias de diversificación de mercados. De intensificarse el conflicto comercial, México contempla represalias en el marco del T-MEC, lo cual podría afectar productos estadounidenses con restricciones arancelarias y no arancelarias.

Impacto en tratados de libre comercio y tensiones globales:

El hecho de que EE.UU. haya impuesto aranceles a productos de México y Canadá, pese a contar con un tratado de libre comercio (T-MEC), pone en duda la eficacia y estabilidad de este tipo de acuerdos. La posibilidad de renegociaciones o nuevas restricciones genera incertidumbre legal y desincentiva inversiones a largo plazo.

China, como principal socio comercial de América Latina, también podría trasladar el impacto de estas tensiones. La posibilidad de que EE.UU. imponga aranceles a buques chinos que arriben a sus puertos abre un nuevo frente comercial.

Estrategias empresariales frente a la incertidumbre:

Las empresas mexicanas evalúan opciones como incrementar inventarios, automatizar procesos, renegociar precios y buscar nuevos mercados, especialmente en Asia, Medio Oriente y Europa. También se valora no trasladar los costos al consumidor y aprovechar esquemas de nearshoring, donde México se ha consolidado como la opción favorita tras la salida de empresas de China.

¿Qué es el nearshoring? Es la relocalización de operaciones a un país cercano, con una zona horaria similar, aprovechando el conocimiento técnico de la mano de obra local y la experiencia en manufactura. México ha ganado terreno por su proximidad a EE.UU. y su red de tratados internacionales.

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