Cuando realizas operaciones en moneda extranjera, el tipo de cambio se convierte en un factor determinante para tu situación fiscal. Esta variación puede provocar ganancias cambiarias o pérdidas cambiarias, las cuales influyen directamente en el cálculo de tus impuestos.
En el régimen de devengado, los impuestos se generan en el momento en que se realiza la operación, aun si no has recibido o efectuado el pago. En este escenario, las fluctuaciones del tipo de cambio pueden producir diferencias que impactan tus ingresos acumulables o deducciones.
Por otro lado, en el régimen de flujo de efectivo, los impuestos solo se generan al recibir o hacer el pago. En este caso, las variaciones cambiarias no afectan tu declaración de la misma manera.
Las ganancias cambiarias ocurren cuando el tipo de cambio al momento de cobro o pago es favorable en comparación con el tipo registrado inicialmente. Esta ganancia se considera un ingreso acumulable y aumenta la base gravable. Por otro lado, las pérdidas cambiarias suceden cuando el tipo de cambio es desfavorable, resultando en una pérdida. Esta puede ser deducible, pero con ciertas restricciones y solo en la declaración anual.
El SAT establece lineamientos específicos para el tratamiento…