Senado Aprueba Prohibición de Vapeadores y Uso Ilícito de FentaniloEl Senado mexicano aprobó la polémica reforma que prohíbe los vapeadores y el uso ilícito de fentanilo, generando debate sobre su impacto en la salud pública y las libertades individuales.
El Senado aprueba la prohibición de vapeadores y endurece medidas contra el uso ilícito de fentanilo.

Con una contundente mayoría de 110 votos a favor y solo cinco en contra, el pleno del Senado mexicano aprobó esta mañana la polémica reforma que prohíbe el uso de vapeadores y endurece las medidas contra el uso ilícito de fentanilo. La discusión, cargada de argumentos en favor y en contra, se centró en los efectos de estas sustancias en la salud pública, especialmente entre adolescentes, y las implicaciones de criminalizar su consumo.
El senador Ricardo Anaya, del Partido Acción Nacional (PAN), cuestionó en tribuna la hipocresía dentro del recinto legislativo, asegurando que muchos parlamentarios utilizan vapeadores y buscan lugares ocultos, como los baños, para hacerlo. Anaya destacó que el pleno está “atascado de vapeadores” y que la medida podría ser vista como incongruente si no se respeta dentro del propio Senado.
Por otro lado, Enrique Inzunza, senador de Morena, defendió la reforma señalando que representa un esfuerzo integral para abordar problemáticas urgentes relacionadas con la salud pública y la seguridad. Inzunza enfatizó que el uso de cigarrillos electrónicos y el fentanilo ha desencadenado crisis de salud y seguridad, especialmente entre adolescentes. Además, subrayó que la prohibición es una respuesta del Estado mexicano para garantizar el derecho fundamental a la salud.
Desde la bancada de Movimiento Ciudadano, Alejandra Barrales criticó la reforma, argumentando que equiparar el uso de vapeadores con el consumo de drogas como el fentanilo es un despropósito. Barrales señaló que, aunque los vapeadores tienen un impacto negativo en la salud, no se puede comparar con el daño severo y devastador causado por el fentanilo. Asimismo, acusó a la reforma de enfocarse en la criminalización y penalización del consumo, en lugar de promover la prevención y regulación.
La reforma busca modificar los artículos cuarto y quinto de la Constitución para elevar a rango constitucional la prohibición de cigarrillos electrónicos y sistemas análogos. Además, establece la prohibición de la producción, distribución y enajenación de sustancias tóxicas, recursos químicos y drogas sintéticas como el fentanilo.
Esta decisión se enmarca en un contexto de creciente preocupación por los efectos de estas sustancias en la población mexicana, pero también ha generado un intenso debate sobre las libertades individuales y el enfoque punitivo frente a las alternativas de regulación.





